Cultura

Un museo frente al mar revive la historia de los contrabandistas, pescadores y agricultores en Benitatxell

La Cova de les Morretes, un refugio histórico, se convierte en un punto de divulgación cultural
Cova de les Morretes / Aj. Benitatxell

El Poble Nou de Benitatxell, tras varios trabajos de restauración y musealización, ha transformado en un museo al aire libre la Cova de les Morretes, conocida por ser el hogar en contrabandistas, pescadores y agricultores.

El proyecto, iniciado a finales de 2022, ha concluido con la instalación de paneles interpretativos que permiten entender las actividades históricas relacionadas con la cueva, el horno y las Pesqueres de Cingle, un sistema tradicional de pesca que ha sido parte esencial de la historia local.

Una historia de contrabando y vida en la costa

Durante los primeros trabajos de restauración en 2023, los arqueólogos hallaron un pequeño tesoro compuesto por 67 monedas españolas datadas entre 1869 y 1879, posiblemente vinculadas a actividades de contrabando. Además, en 2024 se restauró un horno exterior de grandes dimensiones que también forma parte de la historia del lugar.

La reciente intervención, que ha contado con una financiación de 18.000 euros a través del Plan de Sostenibilidad Turística en destino, ha dotado a este enclave de una estructura museística que combina rigor histórico con accesibilidad. Los paneles interpretativos se han diseñado de manera que sean fácilmente comprensibles para cualquier público, con textos disponibles en castellano, valenciano e incluso en inglés mediante una aplicación digital. Además, se ha incorporado un panel inclusivo con braille, pictogramas y un plano en relieve para personas con discapacidad.

Un trabajo minucioso de restauración y divulgación

El concejal de Patrimonio, Víctor Bisquert, destacó la importancia de este proyecto, señalando que “supone un paso fundamental en la divulgación, conservación y puesta en valor de este enclave patrimonial, combinando rigor histórico, calidad técnica y accesibilidad universal”. Además, adelantó que ya se está trabajando en la organización de visitas guiadas para que los visitantes puedan conocer la historia del lugar de manera más detallada.

La Cova de les Morretes, ubicada en la Ruta de los Acantilados de Benitatxell, servía como un refugio natural en tiempos pasados. El abrigo rocoso, rodeado de muros de mampostería, ofrecía resguardo contra la lluvia, el sol y la oscuridad de la noche a pescadores, agricultores y contrabandistas. Este espacio, lo suficientemente amplio para pasar la noche y guardar mercancías, herramientas y alimentos, se encuentra también adornado con una pequeña alacena de madera de algarrobo y dos ventanas en el muro.

La actividad de contrabando, común en aquellos tiempos, fue facilitada por la escasez de recursos, los altos impuestos y el control estatal sobre productos esenciales como tabaco, alcohol y telas. La costa de Benitatxell, con sus calas y rincones escondidos, ofrecía el escenario perfecto para la descarga secreta de mercancías, que luego eran transportadas por mulos y distribuidas por la región.

La complicidad de los habitantes locales con los contrabandistas fue crucial, ya que estos no veían la actividad como un crimen, sino como un medio de subsistencia frente a la pobreza y la escasez que afectaba a la zona.

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