El Bosc de Diana de Dénia ya tiene nuevo guardián: Ícaro, la monumental escultura de 700 kilos y más de cuatro metros de altura creada por el artista Joan Castejón, que se ha instalado a la entrada del parque como primera pieza del futuro museo de escultura al aire libre de la ciudad.
El propio Castejón, entrevistado entre sombras y sol en el mismo bosque para la emisora Onda Cero Marina Alta, celebraba que tras un proceso “superlento” y muy exigente, la obra ya pueda contemplarse en su ubicación definitiva.
«Una segunda oportunidad»
La pieza representa a un Ícaro destrozado por el sol, pero no vencido. Castejón explica que esta obra es “una segunda oportunidad” para el personaje mitológico, que en lugar de desaparecer en el mar “está pidiendo ayuda” y simboliza la libertad soñada. El artista recuerda el mito clásico —la fuga con alas de cera, el vuelo hacia el sol, la caída— y lo reinterpreta como una metáfora contemporánea: “El sueño de la libertad le pudo, y pagó con su vida”.
Modelada en su estudio de Dénia y fundida en bronce en Madrid, la escultura es la obra figurativa de mayor tamaño que ha realizado Castejón. Está orientada hacia el amanecer y recibe también la luz del atardecer, un detalle que el creador considera esencial para su lectura emocional y estética.
Durante la conversación, Castejón reflexiona sobre el momento actual, la confusión política y la necesidad de preservar la humanidad: “La humanidad es maravillosa. No nos la podemos cargar así”. También defiende una mirada más empática hacia las personas migrantes y critica los discursos que deshumanizan.
El artista, que prepara una exposición de pintura en su pueblo natal para septiembre, ve en Ícaro una metáfora del presente: sociedades que caen, pero que pueden volver a levantarse. “Parece que España es un poco Ícaro destrozado bajo el sol… pero puede remontar”, afirma.
Con esta obra, Dénia inicia el camino hacia un espacio cultural abierto donde el arte convive con la naturaleza. Ícaro, desde su columna, observa cada salida del sol y recuerda —como su creador— que siempre existe una segunda oportunidad.