El DNA Festival Dénia no es solo música, gastronomía y ambiente frente al Mediterráneo. Es también una oportunidad para descubrir proyectos, productos y personas que forman parte del tejido empresarial y turístico de la Marina Alta. Durante nuestra visita al festival descubrimos estas seis historias.
La calidad de los vinos de Bodegas Xaló
En DNA Festival también tuvimos la oportunidad de descubrir algunas de las referencias de Bodegas Xaló, entre ellas Bahía de Dénia, un vino fermentado en barrica, además de una gran selección de mistelas y vermuts. Y todo ello con precios módicos, trabajando como lo que son: una cooperativa. Una fórmula que demuestra que se puede mantener una propuesta accesible y, al mismo tiempo, conseguir resultados que sorprenden por su calidad.
Bodegas Xaló se aleja así de aquel prejuicio que durante décadas acompañó a algunas cooperativas, asociadas a productos más sencillos o de menor calidad. Hoy el resultado es otro: vinos y productos con personalidad, elaborados desde la comarca y con una relación calidad-precio difícil de pasar por alto.
Hostelbé: que no falte nada
Detrás de cada plato que se degusta en DNA Festival hay también una parte de logística que no siempre se ve. Jorge Rodríguez, jefe de marketing de Hostelbé, nos explicó que su trabajo comienza mucho antes del festival: pasan más de dos meses hablando con los cocineros y participantes para saber exactamente qué necesitan y conseguir que no falte nada. Platos, cubiertos, pinzas, fogones y todo tipo de material necesario para que cada propuesta gastronómica pueda servirse con normalidad.
Lo más demandado, según Rodríguez, es el material para los talleres, aunque también aparecen peticiones mucho más curiosas. La más complicada de este año fue localizar un plato concreto de una vajilla perteneciente a una colección determinada. Costó encontrarlo, pero finalmente apareció. Porque en DNA, hasta el último detalle cuenta.

AEHTMA: la ilusión de volver a encontrarse
Para AEHTMA, el DNA Festival es también una cuestión de emociones. Su secretaria general, Reme Cerdà, destacó el valor de la ilusión, del reencuentro y, sobre todo, de conseguir que quienes llegan al festival se sientan bien tratados y bien acogidos, con esa actitud mediterránea que forma parte de la identidad de la Marina Alta. “Me quedo con el cariño de la gente, año tras año”, explicó Cerdà, que también señaló que el festival todavía no ha tocado techo, aunque reconoció que cada vez resulta más complicado cuadrar los números.
La secretaria general de AEHTMA se deshizo además en elogios hacia Quique Dacosta y su papel en el proyecto: “Si no estuviera Quique Dacosta, seríamos otros”. Una frase que resume, desde la visión del sector, la importancia que ha adquirido el chef y el propio DNA para proyectar la gastronomía y la hospitalidad de la comarca.

La autonomía real del nuevo Ford Puma eléctrico de Autochristian
La movilidad también tuvo su espacio en el festival con Autochristian, concesionario oficial en Dénia y Xàbia, que presentó el nuevo Puma eléctrico de Ford. Más allá de las cifras de homologación, la autonomía real depende mucho del tipo de recorrido, la velocidad, la temperatura y las condiciones de conducción. En un uso mixto, las estimaciones se sitúan en torno a los 300 kilómetros, mientras que en carretera y a velocidades de autovía puede bajar aproximadamente hasta los 250-275 kilómetros. Una diferencia importante entre la cifra oficial y lo que podemos esperar en el día a día de un vehículo eléctrico.
Los cafés de Pepetto, mucho más que un café
En DNA Festival también descubrimos el universo de Cafés Pepetto de la mano de su gerente, José Pepetto, que nos explicó algunas de las propuestas que ofrece la marca. Entre ellas, su blend de café arábica, además de diferentes infusiones y lattes, opciones que amplían la experiencia más allá del café tradicional. Una muestra de cómo un producto cotidiano puede convertirse en toda una experiencia cuando se cuida la selección, la preparación y la forma de servirlo.
El menú de El Haití: una experiencia para disfrutar en Dénia
Y fuera del recinto del festival, pero muy ligado a la experiencia gastronómica que ofrece Dénia durante DNA, descubrimos la propuesta de El Haití. Desde el propio restaurante prepararon un menú especial por 29 euros que arrancaba con arroz con espinacas y tomate en su mussoleta, continuaba con “el tigre que se convirtió en croquetón” y terminaba con flan de naranja y cremaet de El Haití, en versión postre.
Una propuesta creativa, divertida y llena de guiños a la cocina del restaurante, pensada para sorprender al comensal sin perder el carácter de El Haití. Todo por 29 euros. Fantasía.

DNA Festival vuelve a demostrar así que detrás de un gran evento hay mucho más que lo que ocurre sobre el escenario: hay gastronomía, producto local, empresas, profesionales y personas que trabajan durante todo el año para que la Marina Alta siga siendo un referente.

