Más que una entrevista, un reencuentro después de mucho tiempo sin coincidir. Así ha transcurrido la entrevista mantenida, en este miércoles 7 de octubre, en el ‘Primer café’ de Dénia FM, con el pedagogo, investigador y escritor de Ondara, Carles Torres, dr. en Filosofía y Ciencias de la Educación, exdirector de la UNED de Dénia y exdirector del Servicio Pedagógico de la Enseñanza de las dos Marines. Porque si algo la ha acompañado ha sido la cercanía.
Torres ha visitado los estudios de Dénia FM, tras la reciente presentación de su último libro ‘Tots a l’Escola’; un extenso estudio crítico sobre la evolución de la enseñanza en Ondara entre 1939 y 1975; en el que se detalla la dinámica de los centros, maestros, materiales y el contexto social de la época
Un volumen, de más de 400 páginas, nacido, curiosamente, casi por casualidad. Y es que como ha explicado Torres, todo comenzó mientras investigaba, junto a Sagi Mallol, a los maestros de la República en Ondara. Una visita al Ayuntamiento y el hallazgo de un archivador cargado de documentación abrieron una puerta que ya no pudo cerrar. Primero llegaron las fotografías de aquellos papeles; después, la curiosidad. Del archivo municipal pasó al Archivo Histórico Provincial de Alicante, al Archivo General de la Administración de Alcalá y al archivo de la Universitat de València. Cuanto más buscaba, más aparecía.
«Me pica la curiosidad», ha recordado entre sonrisas sobre aquel momento en el que una investigación inicialmente mucho más pequeña empezó a crecer hasta desbordarle por la cantidad de información disponible.
Y entre documento y documento también aparecieron las historias personales. Una de ellas terminó incluso en la portada del libro. Torres ha relatado con especial cariño cómo Andrés Pons Roig le paró un día para decirle que tenía una fotografía que podía interesarle. Se la entregó con una única condición: que, si algún día publicaba aquel trabajo, la imagen apareciese en él. Y allí está.
La fotografía muestra una tabla de gimnasia de niños de una escuela de Ondara en los años cuarenta. Pero Torres invita a mirarla despacio. A fijarse en las caras, las ropas, el calzado. Muchos aparecen en pleno invierno con pantalón corto y espardenyes de cànem, algunos sin calcetines. Una imagen aparentemente escolar que, observada con detenimiento, se convierte en un pequeño retrato social de toda una época. «Eso significa mucho», ha resumido el investigador.
Conseguir que todos fueran a la escuela
El propio título, ‘Tots a l’escola’, encierra buena parte del propósito de aquellos docentes. Torres ha explicado que lograr la escolarización efectiva de todos los niños fue un objetivo que tardó años en hacerse realidad. El estudio comienza en 1939, con el cambio de régimen tras la Guerra Civil, y se extiende hasta 1975.
Para reconstruir ese periodo, el investigador no se ha limitado a estudiar las escuelas. Ha puesto sobre la mesa los centros educativos, los pupitres y el mobiliario, las libretas, los escasos libros disponibles, los maestros, el alumnado y las familias. Es decir, todo aquello que permite comprender no solamente cómo era una escuela, sino cómo vivía la sociedad que entraba cada mañana por su puerta.
Precisamente una de las cuestiones que más le impresionaron durante la investigación fue el analfabetismo. Buscar nombres, encontrar listados y descubrir entre ellos a personas conocidas transformó, en algunos momentos, el trabajo histórico en algo mucho más próximo y emocional.
Y de ahí ha surgido una de las reflexiones de la entrevista: «Las nuevas generaciones tenéis derecho a saber qué es lo que pasaba en aquella época». Porque ‘Tots a l’escola’ habla del pasado, pero está escrito pensando también en quienes no lo vivieron.
De las enciclopedias a la libertad de cátedra
El análisis de Torres entra igualmente en los materiales utilizados en las aulas. Ha revisado enciclopedias de los años cincuenta y sesenta, algunas semejantes a aquellas con las que él mismo estudió, para preguntarse qué se enseñaba, qué referentes culturales aparecían y cuáles permanecían fuera de aquellos manuales.
El investigador divide el periodo analizado en tres grandes etapas. Una primera, especialmente dura, desde 1939 hasta aproximadamente finales de los años cuarenta; una segunda marcada por los cambios que comenzaban a producirse desde la administración educativa frente a una realidad municipal mucho más inmóvil (1949/51-1967/68); y una última etapa en la que la Ley General de Educación de 1970, la de la EGB, supuso un fuerte impulso y abrió un escenario diferente.
La conversación ha permitido además llevar aquella escuela hasta las aulas actuales. Preguntado por las principales diferencias, Torres ha señalado una por encima de las demás: la libertad de cátedra, entendida no solamente en el ámbito universitario, sino como la capacidad del docente para conocer, elegir y aplicar criterios pedagógicos dentro de su trabajo.
Y ahí ha dejado otra frase para la reflexión: «Un docente que no tiene ideología pedagógica es un docente fácil de manejar». Para Torres, enseñar exige formación, criterio y conocimiento de los diferentes métodos, desde las primeras etapas de infantil hasta los niveles educativos superiores.
Después de hablar de archivos, maestros, viejas fotografías, libros escolares y varias décadas de historia educativa, el propio protagonista ha puesto el broche más humano a la charla; confesando que «me habéis tratado muy bien, porque venía nervioso y ya no estoy nervioso».
Escucha aquí la entrevista:

