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La Vall de Laguar se queda sin agua potable por culpa de la planta de filtración

El colapso por la turbieza obliga a tirar de camiones cisterna para poder suministrar a los vecinos
Turbieza del agua que actualmente sale de las cañerías / Aj. Vall de Laguar

La Vall de Laguar se encuentra nuevamente sin agua potable desde hace dos semanas, lo que ha obligado a sus habitantes a depender de camiones cisterna que llevan suministro al municipio. Este recurso temporal ha generado un alto coste económico para la localidad, que se ve en una situación complicada por la falta de solución definitiva, a pesar de haber realizado una importante inversión para instalar una planta de filtración.

La planta de filtración, que debía resolver el problema de la turbidez del agua, no ha cumplido su cometido de forma adecuada. Inaugurada en junio de 2025 tras una inversión de 600.000 euros por parte de la Diputación de Alicante, ha presentado problemas desde su instalación, especialmente cuando los niveles de turbidez superan los 30 NTU, lo que provoca que la planta se colapse. Actualmente, los valores superan los 300 NTU, lo que deja a los vecinos sin acceso a agua potable de calidad.

Marina Marhuenda, concejala de Cultura del municipio, ha explicado a los micrófonos de nuestra emisora que este problema no es reciente, sino que viene arrastrándose desde hace más de 30 años. En 2010, el anterior alcalde ya realizó un estudio para encontrar una solución, y en 2021 la Diputación de Alicante asumió la construcción de la planta de filtración, que inicialmente se había estimado en unos 200.000 euros, pero que finalmente costó tres veces más.

«El problema no es nuevo, venimos luchando con esto desde hace años», comentó Marhuenda, añadiendo que, en 2021, «la Diputación nos ofreció la planta de filtración como solución, pero el coste y los problemas técnicos nos han dejado en la misma situación».

Los costes económicos y la frustración vecinal

Sin embargo, la opción más efectiva, según Marhuenda, era subir el agua desde Orba, donde existe una planta de filtración que sí funciona correctamente. El coste de esta opción, que rondaba los 500.000 euros, fue considerado demasiado elevado, por lo que se optó por la planta de filtración que, hasta ahora, no ha sido capaz de solucionar el problema de forma definitiva.

«Nos dijeron que la planta de filtración sería la solución, pero no ha sido así. Ahora estamos lidiando con un sistema que no puede funcionar correctamente cuando los niveles de turbidez son altos», explicó la concejala.

La concejala también ha señalado que los motivos de la turbidez del agua aún no se entienden completamente. Algunas teorías apuntan a movimientos sísmicos en la zona, aunque no se ha confirmado nada. En este momento, el municipio espera los resultados de una auditoría para determinar qué medidas tomar y si finalmente la Diputación puede ofrecer una solución definitiva.

Reparto de agua potable | Alfons Padilla

Camiones cisterna

El coste de los camiones cisterna, que deben abastecer al municipio de agua potable, es elevado. Según Marhuenda, cada día de servicio de un camión cisterna supone un gasto de 500 euros. «Es una solución temporal y cara, pero es lo único que podemos hacer mientras no tengamos una solución definitiva», señaló.

Esta situación está generando frustración entre los vecinos, quienes, a pesar de comprender las circunstancias, no dejan de expresar su descontento por la falta de soluciones. «Nos sentimos abandonados, hemos esperado años para una solución y ahora parece que estamos en el mismo punto», expresó un vecino del municipio durante una reunión informativa celebrada la semana pasada.

En cuanto a los eventos programados para este fin de semana, como las celebraciones de Sant Antoni, la situación podría afectar las actividades. Sin embargo, el municipio ha asegurado que el camión cisterna llegará a tiempo para abastecer a la población y permitir que las festividades se celebren como estaba previsto, ya que se necesita agua potable para preparar alimentos típicos como los embutidos y el arroz caldoso.

Marina Marhuenda ha expresado que, una vez obtengan los resultados de la auditoría, se reunirán nuevamente con la Diputación para evaluar las soluciones posibles. «Nuestra única opción ahora es esperar a los resultados y ver qué alternativas nos ofrecen», concluyó la concejala. Mientras tanto, la comunidad sigue esperando una respuesta que ponga fin a una situación que, lamentablemente, ya se ha convertido en una constante para los vecinos de la Vall de Laguar.

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