El Poble Nou de Benitatxell encara la recta final de las celebraciones de San Pancracio con una combinación de tradición, música y participación vecinal. Como marca la costumbre, la figura del alcalde por un día ya ha tomado protagonismo y ha empezado a dictar sus particulares normas festivas.
Desde el balcón del Ayuntamiento, el alcalde simbólico Alejandro Guirado anunció este lunes su primera medida de cara a la jornada de disfraces del próximo sábado 9 de mayo. La orden es clara: todos los participantes deberán incorporar una prenda de color amarillo en sus atuendos.
Según explicó el propio Guirado, este mandato forma parte del espíritu desenfadado que caracteriza a esta celebración, una de las más esperadas del calendario local y que hunde sus raíces en la iniciativa de ‘La cuadrilla del Sarmiento’.
Tradición y participación en las calles
El pasado fin de semana ha dejado una intensa agenda de actividades que han reunido a vecinos y visitantes en torno a las fiestas populares. El viernes arrancaron los actos con propuestas para todas las edades, incluyendo cuentacuentos, barbacoa y música con DJ.
El sábado destacó la ofrenda floral a la Virgen de la Rosa, en la que decenas de vecinos recorrieron las calles hasta la iglesia acompañados por la Banda de Música y la Colla La Llebetjà. El ambiente festivo se completó con danzas tradicionales a cargo del Grup de Danses Morro Falquí y música nocturna con la orquesta Gravity.
Los ‘pans beneïts’, símbolo identitario
El domingo estuvo marcado por uno de los actos más singulares del municipio: el reparto de los ‘pans beneïts’, una tradición profundamente arraigada. Tras su bendición, se distribuyeron un total de 120 panes por las casas del pueblo, en un recorrido en el que participaron festeros, niños y acompañantes musicales.
La jornada concluyó con una procesión, fuegos artificiales y actividades musicales, poniendo el broche a un fin de semana que refuerza el carácter comunitario de estas fiestas.
Con el decreto ya anunciado, el municipio se prepara ahora para la jornada de disfraces del sábado, donde el color amarillo se convertirá en protagonista indiscutible. La medida, lejos de generar controversia, se integra en el tono festivo que define a San Pancracio y promete llenar las calles de creatividad y buen humor.


