Coincidiendo con la celebración del Día Mundial de los Océanos, la científica y programadora especializada en teledetección satelital Mélanie Juza ha alertado sobre la situación excepcional que atraviesa el Mediterráneo occidental, donde se está registrando una intensa «ola de calor marina» con temperaturas muy superiores a las habituales para estas fechas.
Durante una entrevista en el programa Maracostumbrados de Dénia FM 92.5, Juza, responsable de la instalación de sistemas de observación en el Sistema de Observación y Predicción Costero de las Illes Balears (SOCIB) y autora de aplicaciones de seguimiento de Variables Oceánicas Esenciales, explicó que el mes de mayo de 2026 ha sido el más cálido registrado en la superficie del mar desde que existen mediciones satelitales, iniciadas en 1982.
Aumento de cerca de seis grados en menos de 15 días
Según detalló, las condiciones atmosféricas de las últimas semanas —temperaturas elevadas del aire, abundante radiación solar, escasa nubosidad y poco viento— han favorecido un calentamiento acelerado del mar. En algunas zonas del Mar Balear, la temperatura superficial ha aumentado cerca de seis grados en menos de quince días, más del doble de lo habitual para esta época del año.
«Estamos observando anomalías térmicas de entre cuatro y seis grados respecto a los valores históricos», señaló la investigadora, quien recordó que estas desviaciones se calculan a partir de más de cuatro décadas de observaciones continuadas por satélite.
Una ola de calor marina cada vez más frecuente
Juza confirmó que actualmente el Mar Balear se encuentra inmerso en una ola de calor marina de gran intensidad. Este fenómeno se produce cuando la temperatura del mar supera durante al menos cinco días consecutivos el 90% de los registros históricos para una determinada zona y época del año.
La experta destacó que estos episodios son cada vez más frecuentes, intensos y prolongados como consecuencia del calentamiento global. Además, ya no se limitan exclusivamente al verano, sino que comienzan a aparecer en otras estaciones del año.
«Las olas de calor marinas que antes considerábamos excepcionales están convirtiéndose en fenómenos cada vez más habituales», advirtió.
Temperaturas récord y calentamiento en profundidad
Los sistemas de observación oceánica han registrado este año temperaturas superiores a los 25 grados e incluso por encima de los 26 grados en algunos puntos de Baleares, valores más propios de mediados del verano que de finales de primavera.
Sin embargo, el fenómeno no afecta únicamente a la superficie. Juza explicó que el exceso de calor se está propagando a capas más profundas del océano gracias a diversos procesos físicos. Los instrumentos desplegados por el SOCIB han permitido detectar temperaturas récord a profundidades de hasta 700 metros durante el verano de 2025 y confirmar una tendencia sostenida al calentamiento en aguas profundas.
«El océano actúa como una gran batería térmica del sistema climático y almacena gran parte del exceso de calor generado por el cambio climático», indicó.
Impactos sobre la biodiversidad, la pesca y el turismo
La científica alertó también de las consecuencias ecológicas y socioeconómicas de este calentamiento acelerado. Entre los efectos ya observados figuran el deterioro de las praderas marinas, episodios de mortalidad masiva de organismos, alteraciones en los ciclos reproductivos de diversas especies y cambios en su distribución geográfica.
Estas transformaciones afectan directamente a sectores estratégicos para el litoral mediterráneo, como la pesca y el turismo, además de incrementar el riesgo de fenómenos meteorológicos extremos.
En este sentido, Juza recordó que unas aguas más cálidas aportan más energía y humedad a la atmósfera, favoreciendo tormentas más intensas y precipitaciones torrenciales. Asimismo, contribuyen al aumento del nivel del mar debido a la expansión térmica del agua.
Reducir emisiones y reforzar la observación científica
Ante este escenario, la investigadora insistió en que la principal medida para frenar el calentamiento oceánico pasa por reducir de forma urgente y sostenida las emisiones de gases de efecto invernadero.
Además, defendió la necesidad de proteger los ecosistemas marinos frente a otras presiones humanas, como la contaminación, la sobrepesca o la urbanización del litoral, y reforzar los sistemas de observación científica.
«Lo que no se observa y no se conoce no se puede gestionar. Necesitamos datos, monitorización y capacidad de predicción para anticiparnos a los cambios que ya están en marcha», afirmó.
En el Día Mundial de los Océanos, Juza lanzó un mensaje de concienciación: «El océano nos está enviando señales muy claras. Cuanto mejor lo observemos y comprendamos, mejor podremos protegerlo y adaptarnos a los desafíos del futuro».
Puedes escuchar la entrevista en el siguiente pódcast.