El doctor en Ciencias Sociales, profesor e investigador de la Universitat de València, Joanmi Rafet, ha visitado, en la mañana del martes 16 de junio, el programa ‘Maracostumbrados’ de Dénia FM, en la previa a la nueva sesión del ciclo Diàlegs als Poblets 2026, a celebrar en la biblioteca, a partir de las 20 horas, bajo el título “De la riqueza a la prosperidad: los residentes en el centro de la gestión turística”.
Rafet, experto en gobernanza, gestión pública y políticas territoriales, participa en la mesa redonda “La dictadura de la razón turística: del sujeto de voto a la soberanía turística”, una iniciativa impulsada en el marco de la Alianza por la Marina Alta que busca reflexionar sobre los impactos sociales, económicos y territoriales del actual modelo turístico. Junto a Rafet, Jordi Giner, doctor en Sociología y profesor de la misma universidad, cuya labor investigadora se centra en las migraciones y las transformaciones sociodemográficas de la Marina Alta; y Josep Vicent Miralles, escritor, periodista y guionista, autor de la novela negra Estiu 2023, una obra ambientada en las contradicciones asociadas al turismo de masas.
Durante la entrevista, el doctor en Ciencias Sociales ha lanzado una de las reflexiones centrales de su intervención: “La Marina Alta es un territorio donde se hace negocio con el turismo, pero no es un negocio turístico”, una afirmación con la que pretende diferenciar entre la actividad económica que genera el sector y la identidad, los recursos y el bienestar de la población local.
Rafet ha defendido que ha llegado el momento de abandonar una visión basada exclusivamente en cifras de visitantes, pernoctaciones o ingresos para avanzar hacia criterios más cualitativos.
“El turismo genera riqueza, pero el reto es convertir esa riqueza en prosperidad”, ha señalado, subrayando que esa prosperidad debe traducirse en acceso a la vivienda, preservación de los recursos naturales, protección de los bienes comunes y mantenimiento de la identidad cultural del territorio.
En este sentido, ha advertido sobre fenómenos que se han normalizado en las últimas décadas y que, a su juicio, deben ser analizados críticamente, como las dificultades de acceso a la vivienda para la población local, la presión sobre los recursos hídricos o la adaptación de tradiciones y costumbres a las demandas del visitante.
El sociólogo ha insistido en que el objetivo no es confrontar al sector turístico, sino generar espacios de reflexión colectiva que permitan encontrar un equilibrio entre actividad económica y bienestar social.
“La actividad turística debe estar al servicio de la Marina Alta y no la Marina Alta al servicio de la actividad turística”, ha afirmado, defendiendo la necesidad de un cambio de paradigma en la gestión de los destinos turísticos.
Próximas iniciativas
La jornada de esta tarde forma parte de una estrategia más amplia impulsada por la Alianza por la Marina Alta para promover nuevos espacios de debate sobre turismo, comunidad y gobernanza territorial. Entre las próximas actividades previstas figura un curso de verano de la UNED bajo el título “Turismo, comunidad y gobernanza territorial: de la riqueza a la prosperidad”, programado para septiembre.
Para Rafet, el desafío pasa por afrontar los efectos de la globalización turística desde una perspectiva local y participativa, garantizando que el desarrollo económico no comprometa la calidad de vida ni el futuro de la comarca. “Lo importante no es únicamente cuánto turismo recibimos, sino cómo ese turismo contribuye al bienestar de quienes viven aquí”, ha indicado.
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