Leyendas, historias y creencias que, durante años, han pasado de generación en generación. Si Dénia ya esconde sus propios misterios, cabe preguntarse qué secretos puede ocultar el mar. A lo largo de la historia, las aguas que bañan la costa dianense han sido escenario de sucesos, mitos y leyendas que todavía hoy alimentan la imaginación de la población.
El mar ha sido testigo de catástrofes, hundimientos, naufragios e incluso motines. Historias que no solo pertenecen a los libros o a las películas, sino que también tienen conexión con Dénia. Aunque la ciudad no siempre haya sido el escenario principal de estos acontecimientos, sí ha desempeñado, en algunos casos, un papel relevante.
Motín de abril de 1862
Uno de esos episodios se remonta a abril de 1862. Dos marineros de Dénia, Francesc Dolz y Pasqual Vives Bauzà, embarcaron en un barco que cubría una ruta entre un puerto francés, Valencia, Liverpool y Nueva York. Sin embargo, durante la travesía, cuando el navío se encontraba cerca de las costas de Granada y Málaga, ambos protagonizaron un violento motín.
Según los relatos de la época, los dos marineros intentaron acabar con la vida de toda la tripulación. Posteriormente, prendieron fuego al barco y hundieron una de las embarcaciones auxiliares que no utilizaron para escapar, aparentemente con el objetivo de evitar que algún posible superviviente pudiera pedir ayuda o dar testimonio de lo ocurrido.
Tras los hechos, ambos regresaron a Dénia, tal y como explica el periodista Toni Reig, convencidos de que eran los únicos supervivientes del naufragio y de que el bajel había desaparecido por completo.
Pero su plan no salió como esperaban. Dos buques avistaron las llamas en mitad del mar y acudieron al lugar para auxiliar a los posibles supervivientes y tratar de sofocar el incendio.

Testimonios del capitán británico
Uno de los testimonios más estremecedores de lo ocurrido fue el del capitán británico de un naufragio que navegaba por las aguas marítimas y acudió al rescate del navío tras avistar las llamas. Su relato describe una escena de extrema violencia.
Al llegar a bordo, encontró a varios tripulantes heridos y el barco cubierto de sangre. Entre ellos estaba el mayordomo, que yacía en cubierta, prácticamente inconsciente y gravemente herido en la cara y la cabeza. Las heridas eran tan profundas que, según explicó, resultaba sorprendente que hubiera sobrevivido. La pérdida de sangre le había dejado tan débil que apenas podía moverse.
El propio capitán también había sido víctima del ataque. Explicó que los agresores entraron en su camarote mientras dormía y estuvieron a punto de degollarlo. Le habían cortado parte de la oreja izquierda y lo habían dado por muerto. Cuando recuperó el conocimiento, encontró su camarote lleno de humo, aunque no recordaba nada de lo sucedido durante el ataque.
El resto de la tripulación tampoco corrió suerte. El primer oficial había recibido varias cuchilladas en el cuello y se encontraba gravemente herido. El segundo oficial y otro marinero fueron asesinados mientras dormían en sus literas. El capitán relató que los encontró tendidos como si todavía estuvieran durmiendo, pero rodeados de un gran charco de sangre y con heridas mortales en los costados.
Entre los pocos que consiguieron sobrevivir se encontraba un grumete de apenas dieciséis años. Los atacantes también se abalanzaron sobre él, pero, tras recibir una cuchillada, consiguió saltar por la borda y nadar hasta el estay, donde permaneció escondido y en silencio hasta que los agresores abandonaron el barco. Desde allí, presenció cómo el carpintero y el cocinero eran asesinados en cubierta y arrojados al mar.
El testimonio del capitán británico desmontaba así la versión que los dos marineros podían haber dado por cierta: el barco no había desaparecido sin dejar rastro y, contra todo pronóstico, todavía había supervivientes.
Detención de los fugitivos
Al desembarcar en Dénia, ambos hicieron creer que el barco se había hundido y que fueron los únicos supervivientes.
En cambio, 5 días después, cuando llegó el informe a la ciudad, fueron detenidos y trasladados a Málaga, donde fueron condenados a pena de muerte. Sin embargo, recurrieron la sentencia ante el Tribunal Supremo de Justicia Militar, que finalmente conmutó la pena por cadena perpetua, que debían cumplir en Ceuta.
El caso despertó un gran interés entre la prensa de la época. Los principales periódicos españoles siguieron de cerca el proceso y dejaron constancia de sus distintas etapas. La noticia llegó incluso al otro lado del Atlántico, The New York Times también se hizo eco de los hechos, en un momento en el que Estados Unidos se encontraba inmerso en plena Guerra Civil.
Cinco años más tarde
Los documentos encontrados explican que, cinco años después de los hechos, llegó al Ayuntamiento de Dénia un comunicado procedente de la cárcel de Ceuta. En él, las autoridades advertían de que uno de los dos marineros había escapado del presidio y que, según la información de la que disponían, su intención era regresar a su localidad natal, donde todavía vivían sus padres.
Coincidencias entre dos historias
A partir de aquí, solo quedan las habladurías sobre lo que pudo ocurrir con el fugitivo. Sin embargo, a Reig le llamó especialmente la atención lo que encontró en una novela de María Ivars, publicada en las décadas de 1920 o 1930.
El texto hacía referencia a una mujer viuda que vivía en las faldas del Montgó, en una zona apartada en dirección a la Cova Tallada. Allí tenía su casa y, según relataba la historia, había dado a luz a un hijo que permanecía huido y prófugo de la justicia. A aquel hombre lo llamaban “el Dolç” y, según la tradición, se escondía en una cueva que, precisamente por este motivo, habría pasado a conocerse como la Cova del Dolç.
¿Casualidad o leyenda urbana? Lo cierto es que, a día de hoy, nadie sabe con certeza qué fue de aquel fugitivo. ¿Consiguió rehacer su vida lejos de Dénia? ¿Regresó algún día a estas tierras? ¿O la historia que aparece en aquella novela no fue más que una coincidencia?
Preguntas que siguen sin respuesta y que, con el paso de los años, han alimentado una historia que parece sacada de la ficción, pero que comenzó con un crimen real. Un episodio más de los muchos misterios y leyendas que, todavía hoy, permanecen ligados a la historia de Dénia y a las aguas que bañan su costa.
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