La historia continúa y los vecinos no pueden más. El pirómano del camino Santa Llúcia vuelve a la carga tras prender los setos de dos viviendas, mientras estaban los residentes todavía dentro. Los hechos han ocurrido sobre las 8.30 horas en la mañana de este jueves 13 de agosto.
Una vecina relata a esta redacción que a escasos segundos de abandonar su vivienda, se ha encontrado con las llamas a la puerta de su casa, sobre los setos del muro exterior. La propia vecina ha salido con la manguera de su casa ha intentado cortar el foco antes de que siguiera extendiéndose.
Al lugar de los hechos se han desplazado con urgencia efectivos de los Bomberos y patrullas de la Policía Local y Nacional. Finalmente, han conseguido frenar el avance de las llamas en pocos minutos.
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Una oleada de ataques pirómanos contra hogares
El hartazgo de los vecinos es más que evidente. Es el sexto incendio registrado con el mismo modus operandi. En el mes de abril, la Policía Nacional abrió una investigación tras tres sucesos consecutivos. En junio, nuevos casos y ahora, en pleno mes de agosto, otra vez.
La vecina que comparte el vídeo con esta redacción y afectada directa por el pirómano, asegura que tienen claro quién es el causante de estos ataques. Supuestamente, se trataría de un hombre de unos 80 años de edad que ya ha recibido denuncias directas por los hechos ocurridos.

Los propietarios de tres de las casas afectadas han presentado denuncias a título personal contra el sospechoso, además de instancias al propio ayuntamiento. Según explican, la policía llegó a acompañar al hombre para ser evaluado psicológicamente, aunque este volvió a su hogar esa misma tarde. Esto fue en el mes de abril, cuando ya sucedieron una serie de sucesos en la calle. Asimismo, los vecinos comentan que familiares del supuesto causante de los incendios, quisieron que fuera internado en una residencia, aunque por el momento sigue merodeando el vecindario.
Aunque hasta el momento, no se ha podido comprobar su autoría, la Policía Nacional continúa con la investigación. Mientras, el malestar del vecindario sigue creciendo, ante la inseguridad de aquellos que están en alerta diariamente por si tienen que echar mano de la manguera o de un cubo para proteger del fuego sus casas.