Arte

Esculturas frente al mar, un paseo de arte y Mediterráneo

La octava edición del certamen reúne 23 obras de carácter reivindicativo, varias de ellas de artistas de Dénia, con el mar como inspiración
Presentación de la octava edición de Esculturas frente al mar / Redacción

El Mediterráneo vuelve a convertirse este verano en escenario y, al mismo tiempo, en fuente de inspiración. El puerto deportivo Marina Dénia acoge la octava edición del concurso Esculturas frente al mar, una iniciativa integrada en el proyecto Isla Marina Dénia que reúne las obras de 23 artistas a lo largo del paseo marítimo, varios de ellos de Dénia y vinculados a la Marina Alta.

Durante los meses de verano, vecinos y visitantes pueden recorrer esta exposición al aire libre con el mar como telón de fondo. Pero, más allá de la contemplación, muchas de las piezas invitan a detenerse, observar y reflexionar. Esta edición presenta un marcado carácter reivindicativo y aborda cuestiones sociales y medioambientales. El papel de la mujer y la preocupación por la conservación del entorno marino se han convertido en algunos de los grandes ejes de la muestra.

Detrás de cada escultura hay una historia. En ocasiones, nace de una reivindicación; en otras, de un recuerdo, de una vivencia personal o simplemente de la relación cotidiana de los artistas con el paisaje que les rodea.

Geografía del abraç, Laura Gabari 

Uno de esos recuerdos toma forma en Geografía del abraç, la obra de la artista Laura Gabari de Dénia. Su escultura conecta con los juegos de la infancia y con la sensación de pertenencia a un lugar.

La pieza representa un torso femenino rodeado por tentáculos que, de alguna manera, lo envuelven y protegen. Para la artista, esa imagen remite a los momentos en los que, de pequeña, jugaba en la arena junto al mar. “La obra es como el hecho de jugar en la arena cuando éramos pequeños”, explica Gabari. La artista quiso recuperar esa memoria y convertirla en una escultura vinculada directamente con el lugar en el que se expone.

Laura Gabari, Geografía del Abraç

El abrazo que inspira el título adquiere así un doble significado: por un lado, el de la propia figura envuelta por esos elementos y, por otro, el de regresar simbólicamente al hogar y a los recuerdos de la infancia.

Para Laura Gabari, participar en este certamen tiene además un componente muy personal. La artista reconoce que llevaba tiempo observando el concurso y que “siempre había querido reunir la valentía suficiente para presentar una obra”. Finalmente, ha podido hacerlo en un lugar que conoce bien y al que está profundamente vinculada.

Exponer en su ciudad natal y hacerlo con una obra pensada desde esa relación con el mar y con la memoria ha supuesto, asegura, “una ilusión muy grande”.

Arrecife urbano, de Paqui Giner

También la vida diaria del entorno marítimo inspira otras propuestas. Es el caso de Arrecife urbano, de Paqui Giner, artista de Dénia, una escultura que surge de las imágenes que ha observado durante años en el puerto.

La obra recuerda a las cajas utilizadas en la actividad pesquera, esos elementos cotidianos que forman parte del paisaje de los muelles y que, a través de la mirada de la artista, se transforman en una estructura escultórica.

Paqui Giner, Arrecife urbano

Giner explica que la pieza nació precisamente de esa observación de los barcos que llegan al puerto cargados de pescado, de las cajas que se acumulan y de la especie de arquitectura efímera que se genera con ellas. “Mi escultura quiere representar eso, lo que yo he visto siempre en el puerto”, señala.

La obra está elaborada en gres natural y gres esmaltado y se compone de diferentes bloques que reproducen las dimensiones y la idea de aquellas cajas. La construcción de la escultura también planteó un reto técnico: la artista tuvo que buscar una solución que permitiera mantener la estructura firme frente al viento del paseo marítimo.

Tras consultar con un herrero, decidió incorporar una estructura interior que asegurara la estabilidad de la pieza. Una vez resuelta esa cuestión, pudo afrontar el montaje con tranquilidad.

Para Giner, mostrar su trabajo en este espacio supone también una oportunidad especial. Acostumbrada a trabajar durante todo el año con la cerámica y los azulejos, participar en una exposición de estas características le permite compartir su obra con un público amplio y sacarla del ámbito habitual del taller y en su localidad de origen.

Oda a la Posidonia, de Pepe Vegas

El mar no solo sirve como escenario. En algunas obras se convierte directamente en el tema central. Oda a la Posidonia, de Pepe Vegas, artista autóctono de Dénia, es un ejemplo de esa relación entre arte y medio ambiente.

El propio título remite a la exaltación de aquello que se quiere poner en valor. En este caso, la posidonia, una planta fundamental para los ecosistemas mediterráneos y cuya presencia forma parte de la identidad natural de este litoral.

Pepe Vegas, Oda a la Posidonia

La propuesta de Vegas busca llamar la atención sobre la importancia de esta planta, que, pese a su enorme valor ecológico, a menudo pasa desapercibida o incluso genera rechazo entre algunos usuarios de las playas cuando sus restos llegan a la orilla. “Lo que nos aporta es mucho más que los prejuicios que nos comporta”, explica el artista.

La escultura representa el movimiento de los tallos de la posidonia bajo el agua. Una imagen sencilla, directamente relacionada con el mar, que invita a mirar de otra manera un elemento habitual del paisaje mediterráneo.

Para el artista, la idea surgió de forma natural, con la intención de crear una obra vinculada al entorno en el que iba a exponerse. El resultado es una pieza que convierte el movimiento invisible de las plantas bajo el agua en una forma artística y, al mismo tiempo, lanza un mensaje de concienciación sobre la necesidad de proteger el medio marino.

La presencia de la mujer

Esta octava edición también ha puesto de relieve el papel de la mujer en el ámbito artístico. Una cuestión que, según ha destacado el director de Marina Dénia, Gabriel Martínez, se percibe tanto en la participación como en los temas que abordan algunas de las obras.

Martínez ha subrayado que las mujeres han tenido una presencia destacada en esta convocatoria y que su participación en el mundo del arte continúa creciendo. “El papel de las mujeres en el mundo del arte va aumentando en calidad y en cantidad”, ha señalado.

Además, la muestra refleja una tendencia clara hacia la preocupación por cuestiones sociales y medioambientales. La situación de la mujer en la sociedad actual y la defensa del entorno natural aparecen, de distintas maneras, en varias de las propuestas seleccionadas para esta exposición.

De este modo, el paseo marítimo se convierte en un espacio de diálogo. Las esculturas no solo buscan ocupar un lugar frente al mar, sino también establecer una conversación con quienes pasan junto a ellas.

Un certamen consolidado

El artista y miembro del jurado Joan Castejón ha destacado el alto nivel de las obras presentadas en esta edición y la evolución que ha experimentado el certamen desde sus primeras convocatorias.

Castejón considera que la calidad de las propuestas continúa creciendo y que el concurso se ha consolidado como una cita importante para artistas de diferentes trayectorias. “He visto un nivel que ha mejorado respecto al año pasado, pero es algo que va mejorando cada año”, asegura.

Para el miembro del jurado ha explicado que “una de las grandes virtudes de Esculturas frente al mar es su capacidad para acercar el arte al público y, al mismo tiempo, ofrecer un espacio de participación tanto a creadores emergentes como a artistas ya consolidados”.

La clave de la exposición 

Esa conexión entre los artistas y la ciudadanía es, precisamente, una de las claves de una exposición que abandona las paredes de una sala para instalarse en un espacio abierto y cotidiano.

Quienes pasean por Marina Dénia pueden encontrarse con las esculturas casi de forma inesperada. Algunas obligan a detenerse; otras se integran en el paisaje. Todas, de una manera u otra, dialogan con el entorno que las rodea.

La octava edición de Esculturas frente al mar reúne así 23 miradas diferentes, pero conectadas por un mismo escenario: el Mediterráneo. Un mar que aparece como paisaje, como recuerdo, como inspiración y también como motivo de preocupación.

La exposición demuestra que el arte puede surgir de la memoria de una niña jugando en la arena, de las cajas acumuladas en un puerto o del movimiento de una planta bajo el agua. Y que una escultura, situada frente al mar, puede ser mucho más que una pieza para contemplar: puede convertirse en un abrazo al pasado, en una reivindicación del presente o en una llamada a proteger aquello que forma parte de nuestro futuro.

Hasta que finalice el verano, cualquier paseo por Marina Dénia puede convertirse también en un recorrido artístico. Una invitación a descubrir cómo la creatividad encuentra en el Mediterráneo un escenario privilegiado para inspirar, emocionar y sorprender.

Puedes escuchar el reportaje completo aquí:

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