Sociedad

Vuelta a la rutina: cómo nos afecta emocionalmente y cómo hacerlo más llevadero

El fin de las vacaciones puede generar cambios de humor, estrés y alteraciones del sueño
Juan Carlos Arancibia / Patricia Blázquez

Todos sabemos que volver a la rutina puede ser complicado, especialmente después de unas largas vacaciones. Pereza, estrés y ansiedad son algunos de los sentimientos que pueden experimentarse durante este periodo. Por ello, esta mañana, el psicólogo Juan Carlos Arancibia ha explicado en Dénia FM 92.5 por qué se producen estos síntomas y cómo afrontarlos.

El psicólogo explica que al final de las vacaciones y el regreso a la rutina puede ser un periodo de adaptación y es completamente normal. En muchos casos, lo que se conoce como “resaca emocional” tras las vacaciones puede poner de manifiesto problemas que van más allá de la vuelta al trabajo o al colegio.

“Lo bueno se acostumbra uno muy rápido”, señala Arancibia al referirse a la dificultad que supone abandonar el ritmo relajado de las vacaciones. Según explica, retomar los horarios, las obligaciones y las responsabilidades requiere un proceso que puede afectar al estado de ánimo.

Entre los síntomas más habituales se encuentran una mayor irritabilidad, inestabilidad emocional, cambios en los hábitos y aficiones, preocupaciones, alteraciones del sueño y del apetito. El psicólogo también apunta que hay personas a las que les afecta especialmente el cambio de estación, como el paso del verano al otoño o del otoño al invierno.

La vuelta a la rutina puede destapar otros problemas

Arancibia considera importante no quedarse únicamente con el motivo aparente de malestar explica que “en consulta nos metemos hasta el fondo de la piscina para limpiarlo todo”. En su opinión, aquello que lleva a una persona a pedir ayuda puede ser únicamente “la punta del iceberg”, detrás de la cual pueden existir otros factores que estén influyendo en su bienestar.

Por ello, recomienda acudir a consulta antes de que el malestar alcance un punto límite. Según su experiencia, muchas personas llegan a terapia, expresan todo aquello que llevan acumulando y experimentan un alivio inmediato. “Antes de tener el agua en el cuello es importante ir para no llegar al borde”, apunta.

Volver poco a poco

Para afrontar mejor el regreso, el psicólogo recomienda evitar los cambios bruscos. Una de las estrategias que propone es regresar de las vacaciones con cierta antelación: llegar a casa el sábado por la noche o el domingo por la mañana y disponer de unas horas tranquilas antes de reincorporarse el lunes.

La idea es recuperar progresivamente los horarios y las rutinas, en lugar de pasar directamente del descanso absoluto a las obligaciones. 

También considera importante mantener momentos de desconexión y descanso, aunque advierte de que “no hacer nada es bueno”, siempre que no se convierta en una costumbre permanente.

Otro de los elementos que puede dificultar el descanso es el uso de las pantallas, especialmente del teléfono móvil, a la hora de dormir. Reducir su utilización antes de acostarse puede favorecer una mejor recuperación y facilitar la adaptación a los nuevos horarios.

Poner el foco en lo que sí tenemos

Entre sus consejos para afrontar el regreso, Arancibia propone coger papel y boli y anotar aquellas cosas por las que podemos sentirnos agradecidos. La recomendación pasa por analizar lo que tenemos y poner en valor aspectos como la salud, la familia o el tiempo libre.

Además, recuerda que el cerebro tiende a buscar la comodidad inmediata, mientras que muchos de los hábitos que nos benefician requieren disciplina. “Yo no quiero ir al gimnasio, yo voy a ir al gimnasio”, ejemplifica para explicar la importancia de mantener los compromisos con uno mismo incluso cuando no apetece.

Los niños también necesitan una adaptación

La vuelta al cole puede ser especialmente importante para los más pequeños, pero Arancibia destaca que los adultos tienen un papel fundamental para ayudarles a afrontar este momento sin transmitirles su propio estrés.

En este sentido, habla de la denominada “ley del espejo”: los niños aprenden observando a sus referentes. Por eso, considera fundamental acompañarlos y predicar con el ejemplo.

En definitiva, la vuelta al cole y al trabajo no tiene por qué convertirse en un periodo marcado por el estrés. Asumir que existe una fase de adaptación, recuperar las rutinas progresivamente, cuidar el descanso y prestar atención a las señales de malestar pueden ayudar a hacer más llevadero el regreso. Y, cuando los síntomas persisten o empiezan a afectar a la vida cotidiana, pedir ayuda profesional antes de llegar al límite puede ser clave.

Puedes escuchar la entrevista completa aquí:

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