La draga Los Olivillos, abandonada en el puerto de Dénia desde 2019, ha entrado en la fase definitiva de su retirada. La Generalitat Valenciana ha iniciado los trabajos de corte y desguace de la embarcación, una compleja operación que se prolongará aproximadamente tres semanas y que permitirá poner fin a siete años de abandono en las instalaciones portuarias.
Según ha explicado el director general de Costas, Puertos y Aeropuertos, Marc García Manzana, los trabajos requieren un importante despliegue técnico, con la utilización de dos grúas de 500 y 700 toneladas para izar la embarcación y preparar su desmontaje.
Antes de iniciar esta fase, los operarios han tenido que retirar la cubierta mediante cortes con soplete y vaciar los compartimentos inundados para facilitar las maniobras.
Siete años de abandono en el puerto de Dénia
La draga Los Olivillos llegó al puerto de Dénia en 2019, propiedad de la empresa Arenas del Sur, para someterse a una reparación que nunca llegó a realizarse.
La situación se complicó cuando la compañía entró en concurso de acreedores en 2022, dejando la embarcación abandonada en el recinto portuario.
En febrero de 2024, la empresa navarra Las Machoras adquirió la draga con el compromiso de encargarse de su desguace. Sin embargo, los trabajos tuvieron que superar diferentes trámites administrativos y autorizaciones, además de las operaciones previas de descontaminación y desgasificación.
Los últimos temporales marítimos agravaron el deterioro del casco, incrementando el riesgo de hundimiento y la necesidad de completar su retirada.
Tres semanas para completar el desguace de Los Olivillos
Las empresas Reciclauto y Ecolodosa son las encargadas de ejecutar los trabajos actuales, que consisten en el corte, izado y desmantelamiento de la embarcación.
La Generalitat prevé que la operación concluya en unas tres semanas, una vez finalizadas todas las maniobras necesarias para retirar los restos.
Con esta intervención, el puerto de Dénia podrá recuperar la normalidad y poner fin a una situación que se arrastraba desde hace siete años, eliminando además el riesgo asociado al progresivo deterioro de la draga.

