Miles de personas participaban, el miércoles 13 de mayo por la tarde, en la multitudinaria manifestación, convocada en el marco de la huelga indefinida educativa de la Marina Alta, para reclamar una educación pública, digna, de calidad y en valenciano.
Una marea verde, el color de las camisetas reivindicativas del profesorado, llenó las principales calles de Dénia, desde la plaza Jaume I hasta plaza de la Constitución, pasando por las calles Patricio Ferrándiz, Marqués de Campo y Diana.
Docentes, familias y alumnado llegados de diferentes puntos de la geografía comarcal recorrieron las calles de la capital comarcal, portando diferentes pancartas donde podía leerse: «Ja n’hia ha prou! – burocràcia, – ràtios, + salari, + plantilla, + valencià», «El futur no es retalla«, «La pública no és un plan B«, «Les aules parlen. Escolteu-les«. «Ens sobra vocació, ens falten mans», «Més recursos, menys excuses«, ‘Si escatimen en educació, hipotequen el nostre futur» o «L’educació pública és el cor del poble«, entre muchas otras, además de un ataúd en memoria de la educación pública.
Manifestación a la que también se sumaron representantes políticos socialistas y valencianistas de Dénia y de la Marina Alta, a nivel local y comarcal.
Foto galería de Tino Calvo:
La movilización denunció la situación que atraviesan actualmente los centros educativos, con aulas masificadas, falta de profesorado, escasez de especialistas para atender la diversidad y un aumento de la burocracia que, según los convocantes, resta tiempo a la atención educativa del alumnado.
Durante la lectura del manifiesto al finalizar la marcha, los representantes de la comunidad educativa defendieron que la educación pública “es un servicio básico para todas las personas” y alertaron del progresivo deterioro de las condiciones en las aulas. El texto reivindicó una escuela donde cada alumno pueda ser atendido “como merece”, con una inclusión “real” y con recursos suficientes para garantizar una enseñanza de calidad.
El manifiesto también criticó las políticas educativas impulsadas por la Conselleria de Educación, denunciando la pérdida de unidades en centros escolares, las deficientes infraestructuras en numerosos municipios y la falta de respuesta a las demandas planteadas por la comunidad educativa durante los últimos meses. Asimismo, los convocantes mostraron su rechazo a la segregación del alumnado y defendieron el valenciano como “la mayor seña de identidad” de la escuela pública valenciana.
Los docentes subrayaron además la necesidad de aumentar las plantillas y agilizar las sustituciones para garantizar el derecho a la educación del alumnado, especialmente en contextos donde la diversidad requiere una atención más especializada.
Durante el acto final, el profesorado quiso trasladar a las familias que la huelga “no es contra ellas ni contra el alumnado”, sino una medida de presión para exigir condiciones dignas que permitan ofrecer una educación pública de calidad. “Cuando el profesorado y las familias se movilizan, lo hacen porque la escuela necesita ser escuchada”, concluyó el manifiesto.
Foto galería de Tino Calvo:

















































