Jesús Pobre vuelve a mirar este mes de agosto a sus raíces agrícolas y a uno de los productos que más han marcado la historia y el paisaje de la Marina Alta: la pasa. La localidad afronta estos días dos de las citas centrales de su Agost Cultural, la Escaldà del Veïnat, este sábado 22 de agosto, y la Gran Escaldà, el domingo 30, con la que el Riurau del Senyoret se convertirá de nuevo en escenario de una tradición transmitida durante generaciones.
El alcalde-presidente de la EATIM de Jesús Pobre, Josep Fornés, ha explicado en una entrevista en el programa Maracostumbrados, de Dénia FM 92.5, la importancia que mantiene esta práctica para el pueblo y las diferencias entre ambas jornadas.
La primera, la Escaldà del Veïnat, conserva especialmente el carácter práctico y vecinal del proceso. Según Fornés, cualquier persona que tenga uva, o que la compre expresamente para convertirla en pasa, puede acudir al horno público del Riurau del Senyoret para escaldarla. Una jornada que busca, sobre todo, “mantener la llama de lo que es l’escaldà” y evitar que desaparezcan los conocimientos asociados a una actividad que durante décadas formó parte de la vida cotidiana de numerosas familias.
El alcalde destaca que el interés por mantener esta costumbre continúa presente e incluso hay vecinos que han construido pequeños hornos en sus propias casas para poder seguir escaldando su uva.
La Gran Escaldà, una ventana al pasado
Una semana después, el domingo 30 de agosto, llegará la Gran Escaldà, una jornada con un componente más festivo, divulgativo y de recreación histórica.
El público podrá contemplar no solo cómo se transforma la uva moscatel para elaborar la pasa, sino también cómo se desarrollaba todo el trabajo que rodeaba esta actividad agrícola. Los participantes se visten con indumentaria de época y se reproducen escenas como la llegada de los carros, el transporte de los capazos o la colocación de la uva.
Para Fornés, contemplar la Gran Escaldà es prácticamente observar “una ventana de lo que pasaba en el pasado”, ya que permite reconstruir ante los visitantes buena parte de la organización social y laboral que existía alrededor de la pasa.
También cobran protagonismo los oficios vinculados históricamente a esta actividad. Durante la jornada se pueden conocer trabajos tradicionales como la elaboración de capazos, la llata o los cañizos sobre los que se extendía la uva, elementos imprescindibles en lo que el alcalde define como las “industrias auxiliares” de la pasa.
El moscatel, protagonista
En Jesús Pobre, hablar de pasa es hacerlo principalmente de la uva moscatel. Fornés reivindica sus cualidades frente a otras variedades por su aroma y sabor característicos. “Es muy difícil encontrar en otra uva” ese aroma y ese regusto del moscatel, señaló durante la entrevista.
Su cultivo, sin embargo, ha ido perdiendo superficie con el paso de los años. El alcalde reconoce que “cada vez hay menos cultivos de moscatel”, en un territorio cuya economía se ha desplazado progresivamente desde la agricultura hacia actividades vinculadas fundamentalmente al turismo.
Precisamente por ello, acontecimientos como l’Escaldà adquieren una doble función: conservar el patrimonio y, al mismo tiempo, contribuir a recuperar el valor económico de la agricultura y del producto de proximidad.
“Si no tenemos una marca que diga ‘esto es especial, esto es lo mejor que tenemos’, y no hacemos el ejercicio de publicitarlo, es muy difícil”, defendió Fornés, quien considera esencial apostar por los productos elaborados en la Marina Alta y conseguir que tengan una mayor presencia también en la restauración de la comarca.
Una tradición que también mueve la economía del pueblo
La celebración de estas jornadas y la actividad habitual del Riurau se han convertido además en un importante foco de visitantes para Jesús Pobre. Fornés recuerda que, después de la pérdida de buena parte del tejido industrial que existió en el núcleo, este tipo de iniciativas ayudan a generar actividad económica y, especialmente, a conectarla con el sector primario.
La EATIM colabora en la organización de las actividades del Agost Cultural, aunque el alcalde subraya especialmente el trabajo de la Associació de Veïns, que asume buena parte de la organización y mantiene viva la tradición.
Así, entre el fuego de la caldera, los cañizos y los racimos de moscatel, Jesús Pobre volverá a convertir durante los próximos días su Riurau en un punto de encuentro entre generaciones y en un escaparate de una actividad que durante el siglo XIX llegó a tener un enorme peso económico y social.
Dos jornadas, la Escaldà del Veïnat del 22 de agosto y la Gran Escaldà del 30 de agosto, para recordar que detrás de cada pasa existe también una parte esencial de la historia agrícola de la Marina Alta.
Puedes escuchar la entrevista completa en el siguiente pódcast.