Manuel Soler Burillo, capitán de la Marina Mercante y apasionado de la naturaleza, convirtió una afición nacida durante un viaje a Nigeria en una de las colecciones de madera más extraordinarias del país. Lo que comenzó en los años ochenta con apenas seis muestras regaladas por unos importadores italianos terminó transformándose en una impresionante xiloteca compuesta por más de 4.200 especies diferentes procedentes de los cinco continentes.
Afincado en Dénia desde finales de los años sesenta, Soler dedicó gran parte de su jubilación a ampliar una colección que albergó en una cabaña de madera construida por él mismo en el jardín de su vivienda de Las Rotas. Aquel espacio no solo reunía miles de muestras perfectamente clasificadas y etiquetadas, sino también una biblioteca especializada, herramientas y un despacho desde donde desarrolló una intensa labor de investigación y divulgación.
Un trabajo artesanal y científico
Cada pieza iba acompañada de una ficha elaborada por el propio coleccionista, con información botánica, características de la madera y dibujos realizados a mano por él mismo, una de sus grandes habilidades. Su trabajo dio lugar a la publicación de varios volúmenes de la colección Mil maderas, una referencia para estudiosos y aficionados.
Durante décadas, el coleccionista amplió la xiloteca gracias a sus viajes como marino mercante, intercambios con jardines botánicos, universidades y centros de investigación de distintos países, así como a la colaboración de amigos y especialistas que le hacían llegar nuevas muestras. Su colección despertó el interés de botánicos, ingenieros forestales, carpinteros, arquitectos y estudiantes, que acudían a Dénia para conocer tanto la xiloteca como a su creador, reconocido por su cercanía y entusiasmo.
Un legado que permanece vivo
Uno de sus colaboradores fue el botánico Manuel Peinado Lorca, actual director del Real Jardín Botánico de la Universidad de Alcalá. Tras el fallecimiento de Soler, sus hijos gestionaron la cesión de la colección a esta institución, que en 2023 la instaló en una nueva cabaña diseñada para reproducir, en la medida de lo posible, el espacio original creado por el coleccionista.
Hoy, la xiloteca permanece abierta como un importante recurso científico, educativo y divulgativo. La disposición de las muestras respeta la organización concebida por Soler, permitiendo a los visitantes comprender el enorme trabajo realizado durante décadas.
Más allá de su extraordinario valor botánico, la colección constituye un valioso testimonio del compromiso personal de un hombre que dedicó buena parte de su vida a conservar y difundir el patrimonio forestal del planeta. En un momento en el que la protección de los bosques adquiere una relevancia creciente, el legado de Soler se consolida como un referente para investigadores, estudiantes y amantes de la naturaleza.
Foto galería Tino Calvo y Monserrat Seguí:





































