Sociedad

Un año del gran apagón: once horas que dejaron a la Marina Alta a oscuras y a la radio como guía

La caída masiva del suministro evidenció la fragilidad de la vida cotidiana y devolvió a la radio un papel clave en medio de la incomunicación
Imagen en un supermercado / Tino Calvo

Sobre las 12.30 horas del 28 de abril de 2025 la luz se apagó de golpe en la Marina Alta. Sin previo aviso, la electricidad desapareció en toda la Península Ibérica y con ella gran parte de la vida cotidiana. No regresó hasta cerca de las 23.30 horas. Durante esas once horas, la normalidad quedó suspendida y los vecinos de la comarca tuvieron que adaptarse a un escenario tan insólito como revelador.

Consecuencias

La caída del suministro eléctrico provocó un efecto dominó inmediato: fallaron los semáforos, el tráfico se volvió caótico y los servicios de emergencia se multiplicaron para rescatar a personas atrapadas en ascensores.

A ello se sumó la caída de la telefonía e internet, lo que dejó a buena parte de la población incomunicada y alimentó la incertidumbre. En ese contexto, la radio —alimentada por pilas y transistores— se convirtió en el canal fiable para seguir la evolución de la situación.

En las calles, las imágenes nos dejaron supermercados con colas interminables, estantes vacíos y compras masivas de productos básicos como agua, pilas, linternas o velas recordaron escenas de la pandemia. Muchos comercios optaron por cerrar, mientras algunos bares y restaurantes trataron de dar salida a sus productos frescos. El pago en efectivo volvió a imponerse ante la caída de los sistemas electrónicos.

Foto galería de Tino Calvo:

La Generalitat Valenciana decretó la emergencia y recomendó a la ciudadanía limitar las llamadas y evitar desplazamientos innecesarios.

Sin embargo, en algunos municipios se produjeron críticas por la falta de comunicación institucional en las primeras horas, en un momento en el que la población demandaba información clara y constante.

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Ayuntamientos

En Dénia, el hospital suspendió la actividad no urgente, aunque mantuvo las urgencias gracias a generadores.

También se registraron problemas puntuales de suministro de agua por bajadas de presión. Se activó el CECOPAL para coordinar y gestionar esta situación entre todos los departamentos municipales y con los servicios de emergencia y fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado.

Entre otras muchas medidas, el Ayuntamiento habilitó la sala de Llunàtics con generadores para atender a personas dependientes de equipos médicos.

Foto galería de Pepa Ginestar y Patricia Blázquez:

En Xàbia, se activó el CECOPAL y, ante la imposibilidad de usar canales habituales, se instalaron puntos informativos de la Policía Local en los distintos núcleos urbanos para atender directamente a la ciudadanía.

En Calp, se reforzó la presencia policial, se utilizaron drones térmicos durante la noche para prevenir incidentes y se garantizó el suministro a servicios esenciales, incluidas residencias de mayores, a las que se trasladó agua embotellada en casos necesarios. Medidas adoptadas tras la reunión del CECOPAL.

Ondara también mantuvo activo su CECOPAL desde el inicio, priorizando la atención en servicios esenciales como la residencia, el centro de salud o pacientes con equipos eléctricos. El corte afectó además al suministro de agua potable, lo que obligó a actuar con rapidez. Se habilitó el recinto de El Prado con generadores y se recurrió a walkie-talkies para mantener la comunicación entre servicios.

Cuando cayó la noche, la oscuridad dejó una de las imágenes más recordadas: un cielo estrellado inusual, visible como hacía años no ocurría.

Al día siguiente y posteriores, llegaron las consecuencias: pérdidas económicas por productos estropeados, actividad interrumpida y dificultades para retomar la normalidad.

Un año después, el gran apagón sigue siendo un recordatorio claro de la dependencia eléctrica de la sociedad y de la importancia de contar con sistemas de respuesta eficaces.

Noche de estrellas desde el casco urbano por el apagón en Dénia | Sabela Miñana

Papel clave de la radio

Una situación que también dejó al descubierto hasta qué punto nuestra vida cotidiana depende de infraestructuras que damos por sentadas y lo frágil que puede ser ese equilibrio. Hasta qué punto dependemos de la electricidad en la vida cotidiana.

En medio de ese escenario de incertidumbre, cuando las pantallas dejaron de ofrecer respuestas y la información circulaba con dificultad, la radio tuvo un papel clave en medio de la incomunicación. 

Fue uno de los pocos canales, por no decir el único, capaces de seguir funcionando con relativa estabilidad, proporcionando noticias, recomendaciones y, sobre todo, una referencia común en mitad del caos.

Allí donde fallaban internet y la telefonía, la radio, y en particular esta emisora, Dénia FM volvió a cumplir su función esencial: informar con inmediatez, acompañar, ayudar a interpretar lo que estaba ocurriendo, y dar voz a todas las recomendaciones que se realizaban a la ciudadanía desde las Administraciones Públicas.

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